Testimonio Ricardo Fernández

ricardo

Me encanta tocar la guitarra y cantar. Soy muy malo para las dos cosas, especialmente para la segunda.
También podía pasar horas dibujando en un momento de mi vida que se me dio por probar hacerlo. Y
había llegado a hacer algo interesante sin tener talento natural ninguno en este sentido.
En una época, cuando era estudiante, me daba mucho placer escribir. Las materias que se referían a la
expresión escrita eran mis preferidas siempre (aunque también estudié “radio” y me divertí mucho
produciendo el contenido).
En general siempre me gustaron muchas cosas y tratar de aprovechar ese gusto para poder tener un
“hobbie” o pasatiempo que me mantuviera “sano mentalmente” me parece imprescindible. Sin mucho
éxito en ese cometido persistí en mantenerme ocupado. Me gusta creer que tengo una personalidad
inquieta.
Cuando me metí en esto de tratar de correr descubrí que era espantoso. No por la técnica, que sigue
siendo horrible. Sino porque cuando empecé a moverme estaba muy fuera de forma y había fumado
demasiado tiempo. Por lo tanto no había chance de que se convirtiera en un pasatiempo. Nunca nada
me había parecido tan poco prometedor. Además en esa época no conocía a casi nadie que lo hiciera,
no tenía idea de a quién ir por consultas o consejos.
Sin embargo cuando salí al cantero de Varela, a tratar de ver qué podía hacer, tenía un objetivo. Bajar
unos kilos para mi casamiento. Pero un mes después, cuando vi que eso venía encaminado, el objetivo
fue tratar de poder hacer un poco más y se dio. Podía correr “mucho rato” sin parar (como 20 minutos).
Porque al principio no lograba hacerlo más de unos pocos minutos. Y el haber persistido y haberme
mantenido enfocado en un objetivo fue lo que marcó mi inicio y continuación en este lindo deporte.
Que ya no considero siempre del todo un hobbie, es más una forma de vida.
De cierta manera esta “carrera deportiva” siempre se basó en tener un objetivo y prepararme lo mejor
posible para lograrlo. Y es lo que me gusta de esto. Pero fue un poco distinto cuando me preparé para la
última carrera de 12 hs que hice.
Como siempre, surgió un objetivo y había que prepararse. Había un ritmo que quería hacer, no tenía
como propósito plantearme una competencia con nadie, la idea era lograr esa velocidad promedio que
buscaba. Para eso le pedí a un amigo que me dejara acompañarlo en un maratón, que según me había
dicho trataba de hacer en ese ritmo que yo quería lograr. Por lo que era un entrenamiento para mí que
a la vez encubría un objetivo compartido.
Haber corrido ese maratón con un amigo me cambió mucho la forma de ver las carreras y los
entrenamientos. Siempre fui un poco solitario en lo que refiere a mi manera de practicar el deporte (aún
lo soy), pero charlar y tratar de motivar a este amigo en los últimos kms no solo me enseñó un poco del
proceso mental cuando estamos al límite, sino la importancia de alguien que te empuje.
A partir de entonces no paro de observar que muchas veces los objetivos de uno son los objetivos de
muchos. Que no estamos solos en esto. Que “el día de la pista” encierra las ilusiones de equipos enteros
y no solo de individuos. Y así también que “el ultra” en Uruguay es una comunidad. Somos pocos todavía
y nos conocemos casi todos. Y todos nos alegramos cuando alguien mejora, porque nos mejora a todos.
Y por ese objetivo hay que seguir trabajando. Para hacer más y mejor ultra en Uruguay!