Testimonio Claudio Dobler

PIERNAS, CORAZÓN Y VIDA…

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Soy Claudio Dobler, tengo 52  años y vivo en la localidad de Progreso, provincia de Santa Fe, Argentina.

Les quiero contar un poco de mi vida deportiva. Siempre jugué al futbol, desde niño en el potrero, en las poco transitadas calles de mi pueblo, luego integrando el equipo del club local jugando en ligas zonales.

Ya  alejado del fútbol, me gustaba salir a correr, hacer bicicleta, generalmente en forma diaria.  A los 35 años, con algunos compañeros empecé a participar en  duatlones, carreras de ciclismo. Luego incursioné en media maratones y maratones.

Un día escuche hablar de los ultra maratones de 24 horas. Me informé de qué se trataba a través de internet  y me dije- por qué no- Tendría por delante un nuevo desafío.  ¿Por qué no intentarlo?

Fue así que en el año 2013 me inscribí para participar en la ultra maratón de Coronda, Santa Fe, logrando allí el gran objetivo: 24 horas en pista y  una marca de 175 km.

Esa “locura” fue convirtiéndose poco a poco en una pasión. Me llevó a imponerme metas. En el año 2015 visite San Pedro Buenos Aires, en el año 2016 me fui a tierras uruguayas donde hicieron que me sintiera como en casa.

En 2017 San Pedro nuevamente. Volví a sentirme muy cómodo.

Este año, 2018 en Termas de Río Hondo, Santiago del Estero.

Siempre, en cada carrera he logrado cumplir las 24 horas en pista y hacer podio.

Las cinco participaciones se desarrollaron en un ambiente muy agradable, conociendo gente y compartiendo experiencias con corredores de nuestro país y de países vecinos.

Me siento muy cómodo en esta disciplina y orgulloso de poder representar, en cada lugar que visito,  a mi pueblo: Progreso, provincia de Santa fe

Entreno con mucho sacrificio. Todos los días después de jornadas  de 12 horas de trabajo (soy panadero), salgo a correr o a hacer bicicleta.

Me gusta lo que hago, confío en mí capacidad de entrega en cada carrera, eso me da la tranquilidad necesaria para salir a pista, saber que delante hay 24 horas de esfuerzo  y de trabajo mental para permanecer física y emocionalmente íntegro.

Mirando el camino recorrido, tengo mucho para agradecer. A mí familia, mí esposa Marcela y mis hijos Brian y Melina que me acompañan y hacen el “aguante” fuera de pista, son pilares en esta, la pasión de mí vida.

Con alegría, con orgullo, puedo decir SOY ULTRAMARATONISTA, sin técnicas, a pura garra y corazón. Amo esta disciplina.