Testimonio Alejandro Alvarez

A solicitud del amigo Washington, es con mucho placer y un honor para mí, poder escribir estas líneas, sobre una disciplina que amamos cada día más, y que disfrutamos de poder practicarla.

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Más que contar experiencias o anécdotas, quiero hacer algunas breves consideraciones personales sobre esta disciplina.

Es que así es el “Mundo Ultra”, un lugar, un ambiente, un universo en donde si no amas, si no le ponés pasión y dedicación, si no sentís placer de correr largas distancias, es imposible que puedas pararte en la línea de largada sabiendo que durante horas tu cuerpo va a sentir sensaciones y vivencias jamás experimentadas o pocos agradables.

En lo personal, y al igual que la mayoría de los corredores de ultramaratones, realicé mi primer distancia “ultra” luego de haber corrido un par de maratones y algunas más media maratones. Fue en las 6 horas en pista del mes de mayo del año 2015. Ese fue mi debut en ultramaratones.

Antes, y brevemente, les cuento que comencé a correr en el 2011 con las carreras de 10k de la Agrupación de Atletas del Uruguay, y al año siguiente me animé a preparar y correr una media maratón en las canteras del Parque Rodó. A esa altura, ya con 42 años de vida, era para mí un sueño poder correr 21 kms, algo jamás pensado en mi vida. Todavía recuerdo la inmensa alegría que sentí la primera vez que pude completar en un entrenamiento por la ruta, la distancia de 12 kms…. sí, 12 kms!!!. Ya había pasado la barrera de los 10k!!! Me sentía plenamente feliz. Ahora ya haber completado 21 kms era toda una odisea.

Fue así, que después de correr un par más de media maratones, con la complicidad de amigos, pensábamos en la “locura” de correr una MARATON. No les voy a negar, y como deben sentir la mayoría de los mortales, que la idea de correr 42 kms me generaba mucho miedo y ansiedad. Pero a la vez, me lo planteaba como un gran desafío personal, totalmente realizable y trataba de convencerme de que era posible lograrlo.

Y así fue que llegó mi debut en la REINA de los 42k de Buenos Aires en el año 2013. Una carrera inolvidable, tanto como los sentimientos y emoción de poder cruzar la meta en compañía de mis hijos, y estallar en llanto al momento en que una chica de la organización me colgaba la medalla en el cuello. Me sentía invencible!!! Un super héroe de short, remera y dorsal!!!

A las horas y con los dolores a flor de piel, ya estaba pensando en la próxima…

Lo vivido en este último párrafo, se repitió por 3 años seguidos, en donde asistimos puntualmente a la maratón de Buenos Aires, una de las fiestas más grandes de la región. Entre tanto, intercalábamos otra “Reina” en el segundo semestre, para cumplir con la premisa de correr dos maratones al año.

Y esto, hasta el mes de mayo de 2015, que como les dije al principio, debutamos en las 6 horas de pista. A partir de allí, quedamos enamorados de las carreras de largas distancias, de las ultramaratones. Y al año siguiente corrimos las 12 horas… y al año siguiente las 24 horas… para culminar este año con las 48 horas. Y eso por varios motivos, entre ellos:

  • Plantean un gran desafío personal, en cuanto poder competir con uno mismo por querer cubrir cada vez más distancia. Para quienes no somos veloces o tenemos menos posibilidades de desarrollar la velocidad (por distintas razones), nuestro mayor desafío se plantea en poder resistir cada vez más kilómetros.
  • Son carreras que en lo personal, largo menos estresado que en otro tipo de competencias de más corta duración. En estas carreras de largas distancias, uno larga con el objetivo principal de llegar… de completar la competencia en primer lugar, y en forma física, es decir, sin lesiones ni maltrecho. Ese ha sido siempre mi objetivo principal…y por suerte todas las carreras que he largado (y en todas las distancias) las he podido completar en su totalidad.
  • En las ultramaratones no existen rivales, existen compañeros corredores… existe una gran camaradería y compañerismo entre los ultramaratonistas. Tal vez porque somos muy sufridos, porque siempre necesitamos de la ayuda de otro competidor, tal vez porque entendemos como nadie al que está corriendo junto a nosotros. Como en toda competencia, existe un selecto grupo de atletas con posibilidades reales de podio, y después estamos los “mortales” cuyo objetivo es completarla… pero por sobre todos, existe ese sentimiento de hermandad y compañerismo donde el ganador aplaude al último competidor en llegar y viceversa.
  • Son competencias pensadas por corredores y para corredores. Son estas competencias diagramadas y organizadas para que el competidor no tenga carencias ni problemas logísticos de ningún tipo durante y después de la carrera. Generalmente, se cuidan todos los detalles, de abastecimiento, de cuidados, etc, etc. dejando de lado el aspecto comercial que muchas carreras de cortas distancias priorizan por sobre el carácter competitivo de las mismas.

En síntesis, más allá del esfuerzo y desgaste que a nivel físico cada competencia ultra significa, está el “placer” de lograr un nuevo desafío en lo personal y de correr entre amigos. Y eso no tiene precio!!!.

Saludos, amigos Ultras!!!